martes, 19 de febrero de 2013

UN PADRE NUESTRO, DICHO POR DIOS


Hijo mío, que estás en la Tierra, preocupado, confundido, desorientado, solitario, triste, y angustiado. Yo conozco perfectamente tu nombre, y lo pronuncio bendiciéndolo, porque te amo.
Juntos construiremos mi Reino, del que tú vas a ser mi heredero, y en eso no estarás solo porque yo habito en ti. Deseo que siempre hagas mi voluntad, porque mi voluntad es que tú seas feliz.
Tendrás el pan para hoy. No te preocupes, sólo te pido que siempre lo compartas con tu prójimo, con tus hermanos.
Siempre perdono todas tus ofensas, antes incluso de que las cometas, pues sé que las cometerás. Sólo te pido que, de igual manera, perdones tú a los que te ofenden. Deseo que nunca caigas en la tentación.
Y toma fuerte mi mano, aférrate siempre a mí, y yo te libraré del mal.
Nunca olvides que TE AMO desde el comienzo de tus días, y que TE AMARE hasta el fin de ellos ¡PORQUE SOY TU PADRE! Que mi bendición quede contigo, y que mi paz y amor eternos te cubran siempre. Sólo de mí podrás obtenerlos, y sólo Yo puedo darlos porque ¡YO SOY EL AMOR Y LA PAZ!

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